Home > 2015 > Exp. 2509-D-2015 – Libro conmemorativo por el 100º aniversario de la asunción de Hipólito Yrigoyen
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INGRESADO – AUTOR – APROBADO


[PROYECTO DE RESOLUCIÓN]

 

Artículo 1º.- Encomiéndese para el año 2016, a la Vicepresidencia 1ª de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la edición de un libro conmemorativo por el 100º aniversario de la asunción de Hipólito Yrigoyen, primer Presidente de la Nación elegido bajo la Ley Sáenz Peña (Ley 8871), el día 12 de octubre del año 1916. La publicación contará con ensayos de destacados/as historiadores/as, periodistas, politólogos/as y personalidades.

Artículo 2°.- La mencionada publicación tendrá una tirada, en su primera edición, de cinco mil (5000) ejemplares a los efectos de ser distribuidos gratuitamente por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en las bibliotecas de la ciudad, bibliotecas populares, escuelas y a las instituciones que así lo soliciten.

Artículo 3º.- Para llevar adelante las tareas encomendadas en los artículos 1º y 2º y garantizar la publicación de su primera edición para el 12 de octubre 2016, se solicitará la colaboración de la Secretaría Administrativa de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Artículo 4°.- Los gastos que demande la presente serán imputados a la partida presupuestaria vigente.

Artículo 5º.- Comuníquese, etc.


[FUNDAMENTOS]

El día 10 de febrero del año 1912, se sancionó la Ley 8871, conocida como la “Ley Sáenz Peña”, que estableció el voto secreto, universal (aunque en verdad era solo masculino) y obligatorio.

Para comprender la Ley Sáenz Peña, debemos ir más allá de 1912, y centrarnos en primer lugar en el año 1821, año en el cual se sancionaba la primera Ley Electoral en la Provincia de Buenos Aires (gobernada por Martín Rodríguez), impulsada por el Ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia. La Ley establecía el sufragio universal masculino y voluntario para todos los hombres libres de la provincia y limitaba exclusivamente la posibilidad de ser electo para cualquier cargo a quienes fueran propietarios. A pesar del trabajo de Rivadavia el efecto no fue el deseado en la población ya que de las 60.000 personas habilitados para votar solo lo hicieron 300.

Luego del fracaso, en términos cuantitativos, del novedoso sistema electoral que planteaba Rivadavia, en el año 1857 (Presidencia de Justo José de Urquiza) se aprobaba la Ley 140, la misma garantizaba el voto masculino y cantado, dividía al país en 15 distritos electorales, y le otorgaba al ganador prácticamente todas las bancas y puestos ejecutivos, mientras que a los perdedores se los dejaba casi sin representación.

Los años siguientes fueron de enorme inestabilidad del sistema electoral, el fraude predominó durante décadas, los caudillos siguieron dominando la escena política usando técnicas de amedrentamiento hacia los electores, utilización de las libretas cívicas de personas fallecidas para votar, compra de votos, quema de urnas y falsificación de padrones, entre otras artimañas. De esa forma quedaba en evidencia un sistema al servicio del oficialismo quien brindaba protección a los caudillos y dirigentes políticos afines.

Estas prácticas a pesar de ser muy efectivas para los que detentaban el poder, fueron el inicio de un movimiento de resistencia que no toleraría la continuación de las mismas, si bien se tardaron décadas, el cambio estaba por llegar.

La exclusión del pueblo generó que a partir de 1889 referentes políticos como Bartolomé Mitre, Bernardo de Irigoyen y Leandro N. Alem, entre otros, lideraran protestas frente al Presidente Juárez Celman, en medio de un clima de crisis económica y política.

En ese mismo año sucede un hecho que marcaría nuevamente la historia argentina, un grupo de jóvenes deciden realizar un documento en donde pregonaban que había llegado la “hora de la juventud”, estos jóvenes se comprometían en el documento a luchar por la vigencia de la autonomía municipal, la transparencia en el manejo de lo público y los derechos políticos de las grandes mayorías, para ello convocaron a un mitin en el “Jardín Florida”. Asistieron al mismo más de 3000 personas que acompañaban a estos jóvenes revolucionarios. El acto dará como resultado la conformación de la “Unión Cívica de la Juventud”.

En los posteriores meses se hizo un nuevo mitin en el “Frontón de la Cancha de Pelota”, de la Ciudad de Buenos Aires, concurrieron más de 6000 personas y los principales oradores fueron Leandro N Alem y Bartolomé Mitre, finalizado el acto se realizó una marcha por las calles de la Ciudad y se reafirmaron los principios del primer mitin. Este hecho marca el nacimiento de la Unión Cívica (UC) y, el inicio de un nuevo régimen de partidos.

Por esos años las figuras de Alem y de Mitre comenzaban a tener marcadas diferencias, mientras Alem consideraba que la vía revolucionaria era el camino a seguir, Mitre se mostraba alejado de esa idea. A pesar de su resistencia, comienza a gestarse una nueva revolución a cargo de Leandro N. Alem, Aristóbulo Del Valle, Bernardo de Irigoyen e Hipólito Yrigoyen, ellos coincidían en el camino de la revolución. Mitre al ver la resistencia decide marcharse a Europa.

El año 1890 será un año bisagra, el día 26 de Julio estalló la llamada “Revolución del Parque” liderada por Leandro N. Alem, Aristóbulo del Valle, Hipólito Yrigoyen, Lisandro de la Torre, Marcelo T de Alvear, entre otros.

Los revolucionarios se dirigieron hacía el parque de la artillería, se formaron barricadas y cantones en las proximidades del mismo con el objetivo de tomar el control del parque, los liderados por Alem tenían fusiles y boinas blancas que terminarían siendo un sello distintivo de los radicales hasta nuestros días, durante los días 26 y 27 tuvieron lugar choques armados en las proximidades de la plaza Lavalle, se luchó también en algunas unidades de la Marina.

Luego de días de luchas los mitristras y los antiguos conservadores querían llegar a un acuerdo, mientras que los jóvenes liderados por Alem no estaban de acuerdo con esa idea, y querían seguir luchando. El día 28 el Presidente concedió un armisticio y el 29 se firmó la capitulación en el Palacio Miró.

Finalmente la Revolución del Parque fue sofocada por el Estado, a pesar de ello el efecto se hizo sentir y el Presidente Juarez Celman se vio obligado a renunciar, en su lugar asumió el vicepresidente Carlos Pellegrini quien culminaría su mandato.

Cuando Mitre retorna al país, se reúne con Roca y Pellegrini, generando así la división de la Unión Cívica. Es entonces cuando Leandro Alem convoca al Comité Nacional y en la reunión del 26 de junio de 1891 en la calle cangallo 536, declara la creación de la Unión Cívica Radical (UCR), hecho que se confirmaría el día 2 de Julio en la Convención. De esta forma nace el centenario partido, cuyas premisas serán el establecimiento de los derechos políticos de las mayorías excluidas, la participación política, el sufragio libre y la transparencia.

En 1892 Luis Sáenz Peña sucedió en el mando a Carlos Pellegrini, en medio de un clima de descontento popular comienza a surgir una figura que será clave en la historia argentina, Hipólito Yrigoyen, quien lideró los estallidos revolucionarios de julio y agosto en la Provincia de Buenos Aires, (también hubo alzamientos en Santa Fe y San Luis), el clamor popular se hacía oír, mostrando nuevamente el agotamiento del conservadurismo y el fin de un ciclo plagado de autoritarismo y fraude.

En 1893 Hipólito Yrigoyen comenzó a planear otra revolución, las cuales tendrían como foco la Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, San Luis y Mendoza, para ello los revolucionarios iniciaron una estrategia que consistía en trabajar cada uno en diferentes provincias para garantizar un proceso revolucionario, la primera acción armada se produjo el 29 de julio en San Luis, encabezada por Teófilo Sáa, atacaron el cuartel de policía y tomaron prisionero al gobernador Roquista Jacinto Videla, en su lugar conformaron una junta revolucionaria.

En Rosario, Lisandro de la Torre y sus hombres armados con fusiles aportados por los oficiales radicales de Zárate, tomaron la Jefatura de Policía y lograron mantener zonas estratégicas de Rosario, el éxito fue tanto que se extendió hacia hasta la Capital de Santa Fe, haciendo caer al gobernador e instalando un gobierno revolucionario al mando de Mariano Candioti el día 30 de julio de 1893.

En Buenos Aires, los revolucionarios estaban al mando de Hipólito Yrigoyen, quien junto a su hermano, el Coronel Martín Yrigoyen, lograron conducir a un grupo de revolucionarios que llegaban a los 3000 hombres. Acantonados en la zona de Temperley, los revolucionarios recibieron el apoyo de más de 88 municipios que declararon a Yrigoyen, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, pero Hipólito decidió no asumir la gobernación provincial y designó en el cargo a su correligionario Juan Carlos Belgrano.

El día 10 de agosto el Congreso de la Nación aprobó un proyecto que recomendaba la intervención de la Provincia, el enviado del gobierno para negociar con Yrigoyen, fue el Ministro Del Valle quien le pidió a Yrigoyen que impida un baño de sangre en la provincia, finalmente Yrigoyen ante la situación delicada en la cual se encontraba la provincia decide disolver el gobierno revolucionario.

En septiembre los radicales de Tucumán se sublevan contra el gobierno de Prospero García, los combates duraron varios días hasta que los revolucionarios logran hacerse con el control de la provincia. El gobierno nacional finalmente envía una división de 1.200 hombres al mando del general Francisco Bosch y de Carlos Pellegrini que logra recuperar la provincia.

El movimiento comenzó a extenderse por todo el país, pero la falta de coordinación entre los distintos focos rebeldes y la eficaz acción represiva llevada adelante por el General Julio A. Roca y el ministro de Guerra y Marina, Benjamín Victorica llevaron a la derrota de la sublevación a la detención de Alem y al exilio de Yrigoyen en Montevideo.

Durante los años siguientes Yrigoyen seguirá marcando la escena política, enfrentándose nuevamente con las prácticas fraudulentas de los gobiernos conservadores, en esta nueva etapa inició la llamada “abstención larga”, dejando de participar en las elecciones bajo las reglas ilegales que proponía el gobierno de turno. Esta abstención revolucionaria ganaba cada vez más terreno en las clases medias y bajas quienes estaban hartas del trato vil que tenían los gobiernos hacía ellos.

En 1902 bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, el ministro Joaquín. V González presentaba en el Congreso de la Nación un proyecto de reforma electoral, el mismo proponía el secreto del voto y la sustitución de la lista completa por la de circunscripciones uninominales, el proyecto logró convertirse en la Ley 4161.

La Ley tendrá su ocaso cuando en 1904 con la asunción del Presidente Manuel Quintana, quien la reemplazaría por el antiguo sistema de lista completa y reemplazando el voto cantado por el escrito, con lo cual restringía el voto de los ciudadanos analfabetos. Este hecho marcó el inicio de una nueva revolución liderada nuevamente por Yrigoyen el 3 de febrero de 1905.

A pesar de los intentos la revolución fracasó principalmente porque los radicales no lograron apoderarse del arsenal de guerra de Buenos Aires, a pesar de ello se tomaron varias comisarías en todo el país y lograron captar la adhesión de muchos ciudadanos. Nuevamente el pueblo se alzaba al régimen conservador y nuevamente Hipólito Yrigoyen un hombre carismático, tenaz y con un gran respaldo popular se consolidaba como el garante de los derechos y las libertades

El 12 de junio de 1910, el colegio electoral dio por ganador a la fórmula Roque Sáenz Peña-Victorino de la Plaza. El electo presidente se reunió con el saliente Presidente Figueroa Alcorta para acordar la transición y luego con el líder Hipólito Yrigoyen, la reunión con el referente radical fue clave para lo que vendrá, en primer lugar Yrigoyen se comprometió a abandonar la vía revolucionaria y el flamante presidente a sancionar una nueva Ley Electoral. La negociación se tensó cuando Yrigoyen le pidió que se intervengan todas las provincias para evitar los ya clásicos manejos electorales que hacían los gobernadores, pero el presidente se negó y a cambio le ofreció lugares en el nuevo gobierno, algo que no aceptó.

El día 12 de octubre asumió el nuevo gobierno y envío al Congreso la tan ansiada Ley de Sufragio, que había sido elaborada por Indalecio Gómez, Ministro del Interior El proyecto establecía la confección de un nuevo padrón basado en los listados de enrolamiento militar, el voto secreto y obligatorio para todos los ciudadanos mayores de 18 años, la individualidad del voto, la exención del voto a mayores de 70 años, la imposibilidad de las autoridades, personas, partidos o agrupaciones políticas a obligar a los electores a votar en grupo, entre otras.

Esta nueva Ley conocida como la “Ley Sáenz Peña”, significó un gran cambio para la época y una victoria para todos los ciudadanos que exigían un sistema electoral transparente y libre de maniobras fraudulentas o por lo menos en caso que existiesen fuesen condenadas. Si bien es cierto que la Ley no contemplaba a las mujeres (que por esos años representaban casi la mitad del padrón) y a los extranjeros entre otros, la ley fue un cambio democrático para el país, fue la aceptación de una transformación social y política que se venía produciendo durante décadas al interior de la sociedad, fue la inclusión de nuevos partidos y la representación de los mismos en el seno del Estado y en las cámaras legislativas, un cambio imparable que ya no se podía frenar.

Las elecciones no se hicieron esperar y ese mismo año se desarrollaron en todo el país bajo la nueva ley, el resultado mostró todavía un predominio conservador logrando dicha fuerza 43 diputados (14 de Buenos Aires y 7 de Córdoba), mientras que la UCR lograría 12 diputados, el socialismo 2 y la liga del sur 1. Estos primeros resultados serían efectivos para Sáenz Peña demostrando que a pesar de la reforma seguían detentando el poder, pero en verdad la lectura era otra, el nuevo sistema abría para siempre el paso a nuevos partidos que tenían aceptación popular, principalmente la Unión Cívica Radical que era el gran partido opositor, la diferencia era el tiempo, mientras la naciente UCR daba sus primeros pasos, los partidos de corte conservador estaban dando los últimos, luego de varias décadas de control del aparto estatal.

Esta idea comenzará a vislumbrarse en el año 1913 con el triunfo del Partido Socialista obteniendo los 3 diputados que estaban en juego (por la Provincia de Buenos Aires). Esta derrota para el oficialismo empezó a marcar ese cambio de paradigma que se vería con mayor fuerza en el año 1916 con la victoria de Hipólito Yrigoyen.

Para el año 1914 la situación será aún más delicada para los conservadores, de las 43 bancas sólo retuvieron 33, mientras que la UCR creció de 12 a 21 bancas, y el Partido Socialista aumentó de 1 a 7. De esta forma la oposición se alzaba con 30 escaños mientras que el oficialismo obtenía 33. Ese mismo año el Presidente Sáenz Peña falleció, dejando la presidencia en manos de Victorino de la Plaza.

Finalmente llego el año 1916, el día 2 de abril se logró un cambio radical, el líder de la UCR, Hipólito Yrigoyen era elegido Presidente de la Nación bajo la Ley Sáenz Peña, por primera vez en la historia un partido popular, surgido del seno del pueblo llegaba al poder, según cifras oficiales obtuvo el 49% de los votos válidamente emitidos. El Radicalismo con su fórmula Yrigoyen-Luna, se imponía obteniendo la mayoría en la Capital Federal, Córdoba, Entre Ríos, Mendoza, Santiago del Estero, Tucumán y finalmente (luego de un alineamiento de último momento de los Radicales Disidentes en el Colegio de Electores) en Santa Fe, y minorías significativas en Buenos Aires y Corrientes. Así, conseguía el total de 152 electores (143 propios y 9 de los Radicales Disidentes de Santa Fe), frente a los 104 del Partido Conservador, los 20 del Partido Demócrata Progresista (liderado por Lisandro de la Torre) y los 14 del Partido Socialista. Finalmente, la Unión Cívica Radical había obtenido la mayoría necesaria para proclamar a su candidato como Presidente de la República. 

De esta manera Yrigoyen lograba después de años de lucha terminar con el régimen conservador e iniciar un nuevo ciclo político en el país.

El primer gobierno de Yrigoyen se caracterizó por tener una visión popular, durante su mandato se produjo una redistribución de los ingresos enfocada en los sectores medios y bajos, incrementó el número de establecimientos educativos (la Argentina contaba con 7856 y creó 3120 más), entre ellos se destacan el Instituto Bernasconi, las escuelas Raggio, el Instituto de Investigaciones Históricas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, entre otros, a su vez introdujo una reforma universitaria que marco un antes y un después en nuestro país y en América Latina, siendo pieza clave de las luchas estudiantiles a lo largo del continente y del mundo.

Tuvo una visión emancipadora con respecto a los recursos naturales, luchó por la nacionalización de los mismos, logrando crear Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), que es desde sus orígenes la bandera de la soberanía nacional y eje de la política yrigoyenista en materia de recursos naturales. Otra medida fue la creación del trazado de una línea de ferrocarriles, de esa forma se extendía la red de ferrocarriles luego de muchos años. Desarrolló la Marina Mercante Nacional, creando la primera flota argentina, ya que hasta ese momento todas eran inglesas.

Fue un férreo defensor de los derechos de los trabajadores, luego de fuertes luchas con los sectores oligárquicos logró decretar la ley de descanso dominical y un aumento de los salarios. A su vez garantizó la jornada laboral de 8hs y vacaciones pagas, dos conquistas por las cuales tuvo serios problemas con el sector empresarial que comenzaba a ver en Yrigoyen una figura negativa para sus ambiciones, a pesar de ello el Presidente siguió ampliando la seguridad social y mejorando la vida de la clase trabajadora.

El avance en materia social generaba resentimiento por parte de los sectores que históricamente estaban en el poder y veían en el nuevo gobierno una pérdida de sus privilegios, esto provocó que comiencen a surgir grupos paramilitares como la Liga Patriótica, que esparcieron el pánico y el terror en la población, atacando obreros, quemando sindicatos y persiguiendo a judíos.

Su primer gobierno concluía y daba paso a otro gobierno radical, el día 12 de octubre de 1922 asumía Marcelo Torcuato de Alvear y finalizaría su mandato el día 12 de octubre de 1928, para dar paso al segundo gobierno de Hipólito Yrigoyen el cual será abruptamente interrumpido por el primer golpe de Estado que tuvo nuestro país en el año 1930.

Yrigoyen accede a su segundo mandato con el 57,4% de los votos, y a sus 76 años tiene la responsabilidad de conducir nuevamente el destino del país, en este caso en el medio de una de las mayores crisis económicas que vivió el mundo, nos refierimos al Crack del 29′ (crisis del 30′).

A pesar del complejo escenario se desarrollaron políticas sociales continuadoras del primer mandato, se reglamentó la Caja Nacional de Jubilaciones Bancarios, se creó el Instituto de Nutrición y de Petróleo. A pesar de sus esfuerzos por mantener el país en paz, los sectores oligarcas seguían viendo en Yrigoyen una figura a vencer, el escenario económico tampoco ayudaba y la situación se volvía crítica para el gobierno radical.

Finalmente el día 6 de setiembre de 1930 se produjo un golpe de Estado contra el Presidente, se iniciaba la primera dictadura que conocería el país. Yrigoyen fue llevado en calidad de detenido a la Isla Martín García, su paso por allí le ocasionaría un serio problema de salud que lo llevaría a su muerte el día 3 de julio de 1933 poco antes de cumplir 81 años. De esa forma se terminaba la vida de unos de los líderes populares más e importantes que tuvo nuestro país y el primer presidente que la Ley 8871 eligió para conducir al país.

El líder radical fue sin dudas el garante de un nuevo régimen, su lucha y compromiso fue inquebrantable, el pueblo lo recompensó eligiéndolo presidente por dos mandatos, dicho reconocimiento fue abruptamente cortado por el primer golpe de estado que tuvo nuestro país en el año 1930. A pesar de los vaivenes de los gobiernos yrigoyenistas, es innegable el aporte que ha dejado a la ciudadanía. El poder del voto fue un legado que nos dejaron los que durante años lucharon por el mismo, está en nuestras manos seguir levantando las banderas de aquellos ciudadanos que lograron hace más de 100 años esa conquista.

Por todo lo expuesto solicito a mis pares la aprobación del siguiente proyecto de resolución.

 

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